Por qué tengo los dientes apiñados

Por qué tengo los dientes apiñados

Hay muchas posibles explicaciones para los dientes apiñados. A continuación, te mostramos las más frecuentes:

Erupción desordenada de los dientes.

En la mayoría de las personas los dientes siguen un determinado patrón de crecimiento. A veces los dientes no erupcionan en el orden adecuado. Los dientes permanentes que erupcionan prematuramente pueden llegar a ocupar un espacio que luego otros dientes pueden necesitar. Asimismo, los dientes permanentes que erupcionen demasiado tarde pueden encontrarse sin espacio libre.

Falta de espacio disponible en los maxilares.

Si el espacio que queda para los dientes definitivos, después del crecimiento maxilar y entre los dientes de leche, es demasiado pequeño, algunos dientes pueden quedar bloqueados en su salida. Si el espacio que queda para los dientes que aún faltan por salir, después de que erupcionen los dientes permanentes, es insuficiente, los dientes por salir forzarán el camino aún a expensas de girar sobre sí mismos, inclinarse o aparecer en posiciones raras. Por otro lado, en ocasiones el espacio remanente es mayor de lo necesario y los dientes quedan separados.

Pacientes con dientes de más.

Si tienes dientes de más, estos ocupan un espacio que hace que el resto de dientes y muelas se apiñen.

Muelas mal situadas.

Las muelas tienen picos (cúspides) y valles (fosas) entre los picos. Las cúspides de una muela inferior tienen que encajar en las fosas de una muela superior. Si las cúspides y fosas de los primeros molares no llegan a encajar, tampoco lo harán las piezas que erupcionen después, de forma parecida a una cremallera rota. A veces una muela puede estar tan desplazada que lleguen a contactar sus cúspides con las fosas de una muela que no es la correspondiente.

La falta de algunos dientes o muelas.

Hay casos en los que algunos dientes simplemente no existen, no se desarrollan. Cuando esto ocurre, el espacio sobrante puede ser ocupado por otros dientes, que se desplazarán de su posición habitual.

El tamaño de los dientes y muelas es mayor o menor de lo necesario.

Los dientes y muelas definitivos pueden ser mayores o menores que el espacio disponible en los maxilares. Tú puedes haber heredado, de tu madre, una mandíbula pequeña y, de tu padre, unos dientes grandes. El resultado será que los dientes no cabrán en tu mandíbula. Así, si las muelas no tienen el tamaño adecuado, sus cúspides no llegarán a encajar correctamente en las fosas de las muelas contrarias (antagonistas).

Malos hábitos.

Chuparse el dedo puede desplazar los dientes superiores hacia adelante y los dientes inferiores hacia atrás. En ambos casos el resultados puede ser una mordida abierta.

Pérdida accidental de un diente o muela.

Los traumatismos en la cara pueden alterar el crecimiento mandibular y provocar malposición de los dientes. Las roturas y las pérdidas accidentales de dientes o muelas también pueden afectar al crecimiento y desarrollo de los maxilares y a la colocación de los dientes restantes.

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