Santa Apolonia, patrona de los dentistas

¿Por qué es Santa Apolonia la patrona de los odontólogos?

Si nos remontamos a la época romana y nos situamos en el marco del cristianismo, eran conocidas las persecuciones religiosas y las torturas contra la fe cristiana. Por el año 249, siglo III D.C. en Alejandría, en uno de esos ataques contra los cristianos, Apolonia fue capturada y torturada por los soldados del Imperio Romano, con el objetivo de que se arrepintiera de su fe cristiana, adorase a los dioses paganos y pronunciase blasfemias contra Jesús. Ella, se negó y la propinaron multitud de crueles golpes que le hicieron perder parte de su dentadura. El resto de sus dientes le fueron arrancados a modo de tortura.

Apolonia mantuvo sus principios por defender su fe y sus atacantes la amenazaron con la hoguera. Ella pidió a los soldados que le soltaran las manos dándoles a entender que cedería a sus peticiones pero en vez de eso, la virgen se lanzó al fuego para no renunciar a su religión. Se dice que mientras Apolonia estaba en la hoguera sus últimas palabras fueron que cuando alguien sufriera de problemas y dolencias dentales invocaran su nombre y ella intercedería ante Dios para aliviarlos. La leyenda cuenta que Apolonia no murió bajo el fuego (Dios la protegía), por ello finalmente los soldados la degollaron para darle muerte.

50 años más tarde Apolonia fue canonizada por su entrega y su fe cristianas convirtiéndose en Santa Apolonia. No fue hasta el siglo XIV cuando su figura vuelve a emerger en la liturgia católica y se la invoca contra el dolor de muelas, considerándola patrona de las enfermedades dentales y de los odontólogos. A mediados del siglo XIX pierde su popularidad hasta ser prácticamente olvidada por la aparición de la anestesia y posteriormente de otros calmantes. Fueron los dentistas quienes contribuyeron a mantener vivo su recuerdo al convertirla en patrona de su profesión.

Su festividad se celebra el día 9 de febrero y habitualmente se la ha representado con una hoja de palma en la mano (símbolo de mártir), y en la otra mano unas tenazas, pinzas o alicates que sostienen una pieza dental en su extremo, o con un collar con un diente de oro.

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